Como Encaja la Música en Mi Vida

2026-09-09

Ponte comod@, esta es una historia larga.

Mencioné de pasada que hago música de vez en cuando y que quería dedicar una parte de este blog a ello. Esto todavía está en proceso; mi plan es tener una página completamente separada dedicada a la música y al trasfondo de mis canciones y demos (El blog de Sunnexo fue una inspiracion para esto).

Creo que la mejor forma de abordar esto es empezar desde el principio. ¿Cuál fue mi primera interacción con la música y cómo acabó convirtiéndose en una pasión para mí?

La verdad es que no sé realmente cuándo mi cerebro reconoció por primera vez la música como algo más que sonidos agradables. Es decir, como una forma de arte capaz de inspirar algo más profundo. Como algo que necesitas consumir simplemente por el placer de hacerlo. Uno de mis primeros recuerdos de la música teniendo un impacto en mí es Disney Fantasia (tanto la original como la de 2000; mis padres tenían las dos). Concretamente, La consagración de la primavera de Stravinsky y toda aquella animación. Recuerdo que tuvo un impacto enorme en mi cerebro en desarrollo. Me imaginaba la escena una y otra vez. Por cierto, pequeña digresión: esa pieza de música tiene una historia fascinante, y creo que es extremadamente relevante para la música actual. Aparte de eso, también crecí en una casa en la que la música clásica era muy apreciada. Mis padres tenían una gran colección de CDs y ponían mucha música como ambiente. Es innegable que absorbí gran parte de todo aquello de forma subconsciente.

Hablando de mi familia, mis padres siempre estuvieron muy interesados en la música y querían mucho que aprendiera a tocar un instrumento, así que me apuntaron a clases de música cuando era muy pequeño, además de un poco de clases de violín. Pero fueron cosas muy breves y espontáneas que no llegaron a ninguna parte. Desde luego que no aprendí a tocar el violín 😆. No sé muy bien por qué nada de aquello se quedó conmigo, pero lo más probable es que se debiera a mi tendencia a querer gratificación/resultados instantáneos y a perder rápidamente el interés por las cosas como consecuencia del TDA. Así que pasaron los años y dejé por completo de recibir educación musical.

Alrededor de 2012-2013, nos mudamos a Alemania y empecé a ir a un colegio nuevo. Sinceramente, aquel fue el acontecimiento de mi vida que separó por completo mi infancia de mi transición a la adultez. Fue por esa época cuando empecé a interesarme por la cultura de internet, especialmente por el Minecraft de los primeros años (sí, me siento viejo…). Quienes conozcan el YouTube gaming antiguo sabrán a qué me refiero con las ya infames intros de YouTubers. Básicamente, hacían aparecer su nombre en una animación 3D acompañada de música, casi siempre musica electronica. Esta fue mi primera exposición al medio. Recuerdo que no lo entendía en absoluto y que los sonidos me dejaron bastante alucinado. Hasta entonces solo había conocido música hecha con instrumentos, así que escuchar aquellos sonidos era casi como magia. Busqué algunas de las canciones que me gustaban y descubrí el álbum Not Even Once del dúo Approaching Nirvana, además de la primera época de Monstercat, concretamente Razor Sharp de Pegboard Nerds y Tristam. En aquel momento no tenía ningún impulso de intentar hacer música yo mismo, pero la semilla ya estaba plantada en mi cerebro.

Al mismo tiempo, durante un viaje a Italia, escuché música de Linkin Park en la televisión del hotel. Muy especifico, lo sé, pero lo recuerdo perfectamente. Era su canción BURN IT DOWN. También era un sonido completamente nuevo para mí y me dejó bastante alucinado. En realidad, detrás de los instrumentos principales de Linkin Park hay un montón de elementos electrónicos, y eso también tuvo un efecto en mí.

Así que mis dos primeras grandes influencias musicales, aparte de todo lo que absorbí por “osmosis familiar”, fueron el EDM (electronic dance music) de YouTube de principios de los 2010 y Linkin Park. También merece la pena mencionar la música de videojuegos, porque por aquella época heredé prácticamente por completo la Nintendo DS de mi madre, que tenía Tetris y The Legend of Zelda: Spirit Tracks. A veces dejaba alguno de los dos puesto simplemente para escuchar la música en lugar de jugar.

A partir de este punto tengo que dividir el artículo en dos líneas temporales paralelas: el arco del batería y el arco del EDM. Iré alternando los párrafos, aunque estos acontecimientos ocurrieron más o menos durante el mismo periodo de tiempo.

Siguiendo con mi vida, cuando llegué a la secundaria tuve de repente la opción de apuntarme a una clase especialmente extraña: Taiko. Sí… los tambores japoneses. Resultó que había un profesor que tenía algunos y quería organizar una clase optativa para enseñarnos a tocarlos. Después actuaríamos en eventos del colegio e incluso, a veces, en eventos de la ciudad. Me apunté porque me parecía que era la hostia. No porque me interesara especialmente el arte de tocar Taiko; simplemente quería molar, como cualquier chaval de 13 años. Así que, de repente, estaba volviendo a recibir una educación musical, aunque muy mínima, ya que aquello era un arte puramente rítmico y además lo había elegido completamente por voluntad propia. Seguí mejorando como batería y permanecí en el Dojo durante unos años, incluso después de que, por desgracia, dejara el colegio.

Mientras tanto, seguía escuchando EDM y ya emu gustaban mucho Skrillex, Knife Party, Astronaut, etc. Finalmente empecé a preguntarme cómo se hacía toda aquella música y encontré una respuesta casi por accidente. En nuestra clase de informática, los ordenadores del colegio tenían una versión de prueba del ya absolutamente antiquísimo y prácticamente abandonado Stagelight, que técnicamente fue mi primer DAW (digital audio workstation). Con un asterisco enorme, porque, por supuesto, solo estaba instalado en los ordenadores del colegio. No tengo ni idea de quién tuvo la brillante idea de preinstalarlo en todos los ordenadores del colegio, pero gracias. Curiosamente, el programa tenía apoyo del miembro principal de Linkin Park, Mike Shinoda, e incluso había una demo hecha por ellos con el programa. La abría y trasteaba con sus partes (y luego anunciaba orgullosamente a mis compañeros que la había """remezclado"""…). ¡De alguna forma, todo esto está interconectado!

En cuanto a tocar Taiko, quería seguir por ese camino, pero obviamente no podía tener un Taiko en casa, así que mis padres me compraron básicamente la batería electrónica Alesis más barata que había. Ponía la música que me gustaba, sobre todo Linkin Park y un poco de Jazz al que había llegado de forma aleatoria, e intentaba tocar siguiendo el ritmo. Lo aprendí bastante rápido, ya que mi sentido del ritmo ya estaba bien desarrollado gracias a tocar Taiko. Todo esto hizo que empezara a interesarme mucho más por el metal, que acabaría convirtiéndose en algo enorme durante mi adolescencia tardía.

Ahora hemos llegado aproximadamente a 2017. Tenía 15 años. Había dejado de escuchar tanto EDM y volvía a interesarme mucho más por la música instrumental. Redescubrí la música clásica, esta vez no como alguien que la escucha de forma subconsciente, sino como alguien que estaba realmente interesado en ella. Me di cuenta de que haber escuchado aquellas piezas durante mi infancia había dejado algunas grabadas en mi cerebro, hasta el punto de que podía identificar movimientos concretos y silbarlos con precisión. Fue la primera vez que empecé a pensar que, aunque prácticamente no tenía formación musical formal, quizá tenía cierta facilidad para la música simplemente porque recordaba frases y patrones musicales con facilidad. Empecé a seguir canales de YouTube sobre música, concretamente Adam Neely, FrankJavCee y Dylan Tallchief. Ya me interesaba activamente el proceso de crear música y me fascinaba la teoría, aunque sinceramente gran parte de ella me superaba. Para mí era más una cuestión de sentir los conceptos de forma intuitiva. Me aficioné mucho a ritmos de batería más complicados y desarrollé una pasión por los ritmos técnicos y cosas por el estilo. Algunas de mis grandes influencias eran las bandas Sungazer y Animals as Leaders.

Por aquella época también descubrí el juego osu!, un conocido juego de ritmo. Me volví superadicto y descubrí una cantidad inmensa de música gracias a él. Geometry Dash también tuvo cierta influencia, aunque menor. Algunos nombres que me vienen a la cabeza son Camellia, Ne Obliviscaris y un montón de remixes de Touhou… (También estuve muy metido en Touhou durante un tiempo.) Esto reavivó mi amor por el EDM, además de llevarme a descubrir el canal de YouTube Syfer Music, que básicamente subía música de artistas underground en el mismo formato que Monstercat. Así descubrí a algunos de mis artistas favoritos: Foxhunt (ahora ASH), Jenceno, Similar Outskirts y muchos, muchos otros. En aquel momento veía a esta gente como si estuviera en otro nivel, fundamentalmente. No tenía ni idea de que muchos solo me sacaban unos pocos años o tenían mi misma edad. Aunque para entonces hacer algo yo mismo se había convertido claramente en mi sueño, lo veía como algo imposible. Pensaba que necesitaba tener una “chispa” que tuvieran los artistas “de verdad”. Como explicaré más adelante, esta es una mentalidad extremadamente tóxica y nunca deberías pensar así.

Entonces, ¿cuándo intenté producir música de verdad por primera vez? Nos acercamos a 2020 y hasta entonces solo había absorbido una variedad enorme de géneros y estilos. Ni siquiera tengo claro cuándo lo intenté realmente, pero en algún momento de 2018 o 2019 instalé la demo de FL Studio y empecé a seguir tutoriales para intentar sonar como Virtual Riot. Obviamente, fue un desastre absoluto, pero no me importaba porque no se lo enseñaba a nadie. Recuerdo que no podía guardar nada de lo que hacía porque era la versión de prueba, así que intentaba terminar canciones enteras en una sola sesión, a veces quedándome despierto hasta las cuatro de la mañana. No tenía ningún tipo de constancia y solo probaba cosas sin preocuparme por el resultado. Simplemente pensaba: “Nunca voy a ser artista, así que qué más da”. Debido a esa filosofía avancé muy lentamente y tardé años en empezar a sonar mínimamente aceptable.

Llegamos al año 2020. Acababa de terminar el instituto y tenía 18 años. Para entonces tenía un gusto musical bastante maduro, con lo que quiero decir que era extremadamente variado y, en algunos casos, muy underground. Había pasado por muchísimas fases: EDM, Metal, Vaporwave, Classical, Jazz-Fusion, ambient… la lista sigue. Trasteaba con la demo de FL Studio e intentaba crear sonidos interesantes con Harmor, sobre todo tratando de sonar como Foxhunt, un artista al que admiraba mucho por aquel entonces. Entonces me topé por casualidad con su tutorial de Complextro en YouTube, en el que explicaba cómo había hecho parte de su música. Fue un momento importantísimo, porque por fin tenía explicaciones directas de un artista que me gustaba. Me uní a su servidor de Discord y empecé a interactuar con su pequeña comunidad. Fue mi primera interacción individual con otros artistas; incluso me dejó algunos stems (las partes individuales de una cancion como audios separados) de una canción suya que me gustaba mucho. ¡Estaba absolutamente eufórico! Eso me empujó a intentar crear algo de verdad por primera vez, así que preparé un remix MUY cutre de su canción Graveyard Shift. Reaccionó a él y me dio algunos consejos útiles. El único problema era que no podía hacer nada con ellos porque todavía usaba la demo de FL Studio.

Llegados a este punto, uno podría pensar: ¿por qué no comprar la versión completa? Está claro que quería seguir este camino, y ese sería el siguiente paso lógico. Bueno, es un poco complicado, pero la versión corta es: me daba vergüenza pedírsela a mis padres. FL Studio NO es barato (unos 200 euros para la versión más básica). Yo no tenía ingresos propios, así que simplemente no hice nada. Seguí usando la demo e intentando hacer canciones enteras en una sola sesión. Preparé una recopilación de canciones muy amateur y la subí a Bandcamp.

Algunas de las ideas que había allí no eran malas, pero obviamente, como tenía que terminar cada canción a toda prisa, la producción era muy irregular y estaba extremadamente poco trabajada. Después de aquello me rendí un poco y acabé dejando el servidor de Foxhunt, probablemente por vergüenza de que mi música sonara peor que la de la gente con más experiencia que había allí. Seguí abriendo FL Studio muy de vez en cuando y haciendo algunas ideas, sobre todo demos muy eclécticas que iban desde neurofunk hasta estudios de piano y noise experimental.

Cabe mencionar que alrededor de 2018 también adquirí un interés repentino y enorme por el arte digital y empecé a dedicarme a ello de verdad, así que veía aquello como mi arte “real” y la música como un simple hobby secundario. Así que en 2021 me matriculé en una academia de formación profesional para distintas disciplinas, entre ellas las artes digitales 2D/3D. Quería hacer concept art para videojuegos y mis padres me apoyaron completamente en esa decisión. La música pasó a un segundo plano.

Durante todo 2021 y 2022 creo que no hice prácticamente nada. Conseguí Vital, un sintetizador digital gratuito que todavía uso para casi todo, e hice algunas demos con él, pero poco más. Sin embargo, en 2023 estaba trabajando en un proyecto de videojuegos con el resto de mis compañeros y, de repente, el proyecto necesitaba música y efectos de sonido. Yo era la única persona del grupo que tenía experiencia en ese campo, así que me encargué de la tarea. Un amigo me dio una colección enorme de samples y además me permitió usar su licencia de FL Studio para poder guardar mis proyectos por fin. Para sorpresa de nadie, este fue el siguiente gran salto. Ahora podía por fin volver a las canciones en las que estaba trabajando para mejorarlas y desarrollarlas. La calidad de mi música aumentó muchísimo, aunque todavía no era ni de lejos profesional. Ya se podía escuchar. Seguí haciendo canciones después de terminar la música del juego, esta vez bajo mi primer alias, “OSIRIS”. Por desgracia, tenía la muy mala costumbre de empezar proyectos nuevos casi todos los días y no volver nunca a las ideas existentes para desarrollarlas, probablemente porque los muchos años usando la demo habían convertido mi forma de trabajar en algo casi efímero.

En la segunda mitad de 2023, por fin dejé de usar la licencia de mi amigo y compré la mía. Decidí que aquello realmente merecía mi tiempo y me di cuenta de que había sido una estupidez no haberlo hecho antes. Ahora, con acceso completamente legítimo e ilimitado a la creación musical, empecé a crear cientas y cientas de demos. Algunas se convirtieron en ideas más largas y otras fueron abandonadas al instante, pero ahora mejoraba de forma constante con cada demo nueva.

En 2024 había vuelto a vivir con mis padres después de graduarme de la FP. Irónicamente, estaba completamente quemado del arte y prácticamente no tenía ningún interés en continuar con él. En cambio, empecé a interesarme mucho más por la programación y el desarrollo de software (de ahí que ahora sea mi profesión principal). También empecé a arrepentirme mucho de no haberme quedado en la comunidad de EDM en 2020, porque algunos de los nombres que entonces estaban empezando ya eran artistas bastante consolidados. Tuve una especie de momento de shock al darme cuenta de que probablemente yo también podría haber llegado allí si hubiera dedicado tiempo y esfuerzo en aquel momento en vez de esconderme dentro de mi caparazón.

Es difícil describir esa emoción. Es casi agridulce, porque me entristece mucho, pero también es la llama que arde dentro de mí y me mantiene en marcha. Sigo teniendo el sueño de ser artista y de que la gente disfrute de mi música; simplemente desearía haber visto antes que era posible. Si ahora mismo estás en esa situación, por favor: sal ahí fuera. Aunque creas que tu música es mala, tienes que seguir. No pienses que no puedes llegar a ser como tus influencias, porque tus influencias también son personas y también tuvieron que empezar en algún sitio. ¡Nunca dejes que la inseguridad te robe la pasión!

En fin, a mediados de 2024 decidí empezar un alias nuevo y abandonar OSIRIS por completo. De todas formas, había tenido muy poco éxito debido a mi forma tan irregular de hacer música, con solo una publicación por parte de una discografica (mi canción Just Friends, de 2023). Creé accidentalmente el nombre KixiK al intentar diseñar un logo para otro nombre. Esta vez, se quedó. Hice mi primera canción completa, Hello World, bajo este nuevo alias y la publiqué en SoundCloud (aunque no fue una publicación oficial). También empecé a reunir todas las demos con las que estaba más o menos satisfecho y a mezclarlas en una recopilación, inspirándome en la forma en que las compilaciones Vaultage de Space Laces publican demos suyas.

Parte de mi música tuvo un éxito muy modesto en YouTube, pero en su mayoría siguió siendo bastante desconocida porque no me esforcé en promocionarla; todavía no estaba del todo contento con su calidad. Una gran ventaja de haber tardado casi 5 años en crear un alias de verdad es que, después de tanta experimentación, ya tenía un estilo y una colección de sonidos diseñados bastante definidos. Sé que este es uno de los mayores problemas para los artistas nuevos, así que supongo que no fue tan malo haberme escondido durante tanto tiempo.

La última recopilación que hice a finales de 2025 contiene algunas ideas casi terminadas que definitivamente quiero convertir en canciones completas para mi EP debut (¡me gustaría terminarlo y publicarlo antes de que acabe 2026!). Por primera vez en los casi 7 años que han pasado desde que toqué un DAW por primera vez, empiezo a sentir que mi música tiene algún valor. Mis amigos suelen interesarse por ella e incluso me piden que termine ciertas ideas. El público general parece reaccionar muy bien a la música que hice para videojuegos en varias ocasiones, incluido el juego de plataformas narrativo actualmente en desarrollo The Fabric of the Mind, que deberías añadir a tu lista de deseados en Steam ahora mismo, jaja… Así que, hace muy poco, intenté empezar a mostrarme de verdad y a interactuar con más gente de la comunidad. ASH (el antes mencionado Foxhunt) me dio algunos comentarios positivos sobre un remix que hice después de todos estos años y algunas de mis mayores inspiraciones recientes, como Emplexx y Convexity, han reconocido mi existencia y dicho que les gusta lo que hago, lo cual ya significa muchísimo para mí.

Y con eso he cubierto básicamente toda mi vida a través de la música, lo que implica que “como encaja la musica en mi vida” es… francamente, en todas partes. La música ha sido una fuerza que me ha guiado durante todo este tiempo y que me ha inspirado a intentar las cosas de verdad durante años. La música tiene una forma de conmoverme que casi ninguna otra cosa consigue. Ya sea un temazo de electrónica duro o una pieza de soundtrack bien compuesta, me da igual: vivo por ello.

¿Y por qué me incliné completamente por el EDM? Simplemente es lo que más influencia ha tenido en mi vida. Es el género que descubrí por mi cuenta primero y ha sido prácticamente la banda sonora de mi vida. Me encanta la inventiva y la creatividad pura, sin filtros, así como la vena nerd que tiene la gente dentro de este género. También es un estilo de música para el que no necesitas miles de euros en equipo. Una persona de 15 años puede hacer una canción profesional en su habitación completamente gratis si le dedica el tiempo y el esfuerzo suficientes, y conozco casos así. La música electrónica siempre me ha parecido la música de la gente, y me encanta.

Llevaba mucho tiempo queriendo documentar esto, porque gran parte de mi historia con la música probablemente resulte muy relevante para muchos artistas emergentes, y quería compartir las lecciones más importantes que he aprendido a lo largo de los años que han llevado a mi lanzamiento como KixiK.

Nunca dejes de crear, nunca dejes parar la música.